Cinco rutas imprescindibles para sentir la isla
Formentera en bicicleta: cinco rutas para perderse y encontrarse. Hay islas que se recorren con prisa y otras que te obligan a bajar el ritmo. Formentera pertenece a las segundas. Sus 32 rutas verdes, más de cien kilómetros de caminos señalizados, cruzan la isla como venas antiguas: senderos rurales, salinas rosadas, torres defensivas, faros que vigilan el mundo, viñedos familiares y campos donde pastan ovejas bajo un cielo que parece más grande que en ninguna otra parte. Recorrerlas en bicicleta es entrar en un estado distinto: un viaje lento, íntimo, donde el paisaje te habla al oído. Formentera en bicicleta no es solo un recorrido: es una manera de mirar la isla desde dentro.
De La Savina a Ses Illetes
Todo empieza en el puerto, donde llegan los viajeros desde Ibiza. Allí esperan bicicletas eléctricas para quienes quieren volar sin esfuerzo y bicis convencionales para los románticos del pedaleo puro. La ruta 1 es corta, amable: 3,4 km hasta Ses Illetes, donde el mar abraza la arena por ambos lados y aparecen los islotes que dan nombre a la playa. Un camino perfecto para empezar a entender la luz de Formentera.

De Es Carnatge a Es Arenals
Una ruta breve que cruza la isla de norte a sur en diez minutos. De la costa de Tramuntana al Migjorn salvaje, donde Es Arenals ofrece aguas poco profundas y un paisaje que parece inventado para los días en familia.

De Es Cap a Punta Rasa
La ruta 9 atraviesa minifundios, higueras sostenidas por rodrigones y termina en acantilados arenosos buscados por fotógrafos y amantes de la astrofotografía. Un trayecto corto, sencillo, lleno de silencios que acompañan.

De Sant Francesc al Far de Barbaria
La ruta 10 es rural, pausada: casas payesas, viñedos, ovejas, campos pequeños. Son 9,4 km que desembocan en el mítico Faro de Barbaria, con su Cova Foradada escondida como un secreto geológico.

De Es Caló al Pilar de La Mola
La ruta 25 sigue el histórico Camí de Sa Pujada, un ascenso que se hace a pie y regala vistas que cortan la respiración. Desde el pueblo pesquero de Es Caló hasta la meseta de La Mola, es un viaje que huele a sal, madera y tradición.
Formentera en bicicleta: cinco rutas para perderse y encontrarse. Por Mónica Cascanueces.
