Madrid,  restaurantes

Lucio: el mesonero que elevó los huevos rotos al cielo de Madrid

Emblemático e histórico local, que se mantiene desde hace más de 40 años en la misma familia Blázquez.

Lucio: el mesonero que elevó los huevos rotos al cielo de Madrid. Hoy los tres hijos de Lucio siguen defendiendo el buen hacer de una cocina sencilla y tradicional que no defrauda y que atrae a una numerosa y famosa clientela.

Imprescindibles los huevos estrellados, el cocido a la madrileña, el rabo de toro o la paletilla de cordero. Gran bodega. Siempre lleno y de moda. Después de 70 años trabajando en el mismo lugar, Lucio Blázquez sigue yendo por allí cada día. Es su alma de tabernero. Es su vida. Es su trabajo. Su secreto para el éxito:

“Hay que acostarse cada día pensando en ir a trabajar y en que no que te regalan nada. Levantarse todos los días como si estuvieras empezando”, dice sentado en una mesa al inicio de la hora de comidas de un martes cualquiera.

Un martes cualquiera en el que el salón está lleno, la barra también y no son ni las dos y por allí ya han pasado a saludarle políticos, escritores… “Y así todo el día”, dice riéndose.

Primero, tenemos cocina de carbón, que es muy sacrificada porque hay que arreglarla cuatro veces al año, limpiarla mucho, pero esa fuerza no te la da nada. Después, los huevos son de una finca de Ávila muy bonita, las patatas de Galicia y el aceite de Jaén ”, cuenta. Y lo más importante:

Lucio: el mesonero que elevó los huevos rotos al cielo de Madrid. Oda a los huevos más famosos de Madrid (y del mundo).

“Los huevos se fríen en el momento en que se piden –las patatas también–, parece que se fríen en el aire, ni una gota de grasa, es un espectáculo. La yema sale enterita, para que al cortarla se reparta por todo el plato”.

“Yo he trabajado mucho la cocina española toda la vida, todos los productos de España, siempre lo mismo. Compro lo más caro que hay en el mercado y lo vendo a un precio justísimo», cuenta. Famoso es por no haber subido los precios prácticamente en años.

«Muchos clientes me lo dicen que precio calidad mi casa es una maravilla y muchos amigos me echan la bronca porque cobro muy barato, pero yo soy el hombre más feliz del mundo porque gano para pagar a mis empleados y que vivan bien”, dice señalando las neveras de pescado fresquísimo.


Lucio: el mesonero que elevó los huevos rotos al cielo de Madrid. Por Bernd Eldelbar.

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