Madrid,  restaurantes

Casa Botín: el restaurante más antiguo del mundo

Abierto en 1725 en la calle Cuchilleros, junto la Plaza Mayor de Madrid, este restaurante está registrado en el libro Guinness de los Récords como el más antiguo del mundo.

Casa Botín: el restaurante más antiguo del mundo. Esto se debe a que, desde esa fecha no ha ininterrumpido su actividad ni cambiado de tipo de negocio a lo largo de los años. El local fue abierto por el cocinero francés Jean Botín y su sobrino, quien creó en él una posada.

De aquella época data su cocina de piedra, la misma que aún sigue atrayendo a los comensales. La única diferencia es que hasta finales del siglo XVIII en los mesones no se permitía vender carne ni vino, por lo que por aquel entonces solo se podía cocinar lo que los propios viajeros traían con ellos. Una vez levantada la prohibición, Botín se convirtió en una casa de comidas con pastelería y bodega. 

En el siglo XX cambió de propietarios y fue la familia González quien se quedó al frente del negocio hasta hoy, que ya va por su tercera generación. Todo ello conservando la esencia del lugar.

La revista Forbes le reservó el tercer puesto entre los 10 mejores restaurantes clásicos del mundo, a la Casa y a sus dos especialidades, los deliciosos cochinillos y corderos asados al estilo castellano. Tres y cuatro veces por semana llegan al restaurante cargamentos de los mejores cochinillos segovianos y corderos procedentes del triángulo mágico de esta carne: Sepúlveda-Aranda-Riaza.

Poco a poco, lentamente, corderos y cochinillos se van dorando a los calores y la respiración pausada y solemne del viejo horno, alimentado con leña de encina. 

Un horno que ha permanecido en funcionamiento desde su fundación bajo la atenta mirada de los maestros horneros y los expertos cocineros que llevan toda la vida en la Casa.

Estas leñas y sus brasas, estratégicamente colocadas a la izquierda del fogón, reparten armónicamente el sabor de la sal, pimienta, agua, manteca de cerdo, vino blanco, laurel, cebolla y ajo por todas las piezas, cochinillos y asados.

Volver a los orígenes

Es cocina de autor, sí, pero que viene firmada por siglos de tradición, y que reverbera la esencia de las mejores materias primas, respetando, tal y como sostenía Gaudí, que la originalidad es volver a los orígenes.

Nuestra misión es pues que las costumbres e historia de Madrid se sientan en cada bocado. Seguir inspirando a escritores y artistas, y que estos continúen sentando a sus personajes a nuestra mesa. Pero, sobre todo, queremos seguir conquistando el paladar y el alma de cada uno de nuestros comensales, con el mimo y cuidado que ponemos a cada plato y a nuestro servicio.

Aunque aspiramos a servir en cada mesa el mejor cochinillo o cordero, no por eso se desdeñan y descuidan otros platos: también se puede degustar una buena merluza de pincho, lenguado fresco, las almejas Botín, la sopa castellana, el refrescante gazpacho y muchas otras delicias que vienen acompañadas de los mejores caldos.

Botín, la casa en la que Madrid cocina su historia

Madrid ha crecido casi al mismo tiempo que el Restaurante Botín. En 1590 aparecen los primeros registros del edificio, apenas 30 años después de que Felipe II la nombrase capital del reino. De cocinar lo que los clientes traían por la legislación de la época a ser considerado como uno de los mejores lugares para degustar cochinillo y cordero, son muchos los cambios que ciudad y restaurante han vivido juntos.

Donde las palabras y el sabor se sientan a la mesa

Algunos de los personajes ilustres que pasaron por allí son: Goya, quien se dice que trabajó como lavaplatos en el restaurante en 1765; Hemingway y Truman Capote, quienes no dudaron en probar su especialidad, el cochinillo asado. El restaurante Botín ha dado de comer también a numerosos personajes literarios. Benito Pérez Galdós, Graham Greene y María Dueñas, entre otros muchos, utilizaron el restaurante como escenario para sus novelas.

Encuentros entre espías, la turbulenta historia entre Jake Barnes y Brett Ashley, Doña Francisca Juárez y sus penurias, Sira Quiroga… todos se sentaron en la mesa de alguna de las cuatro salas de Casa Botín a degustar, sobre todo, su cochinillo.


Casa Botín: el restaurante más antiguo del mundo. Por Bernd Eldelbar.

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